Viaja al corazón de Japón con este bastidor que captura la esencia de un amanecer o atardecer nipón. La silueta icónica de la Torre de Tokio se alza majestuosa entre delicadas ramas de cerezo en flor, mientras el Monte Fuji emerge en el horizonte bajo un sol rojizo. Un diseño minimalista y elegante que evoca la nostalgia de las postales vintage, perfecto para infundir serenidad y un toque exótico en cualquier estancia.